En un estudio de mortalidad entre trabajadores de una planta de
herrajes para automóviles se halló mortalidad excesiva por cáncer
de pulmón entre operarios de departamentos en los que se realizaban trabajos integrados de fundición inyectada de zinc y
recubrimiento electrolítico. Entre las causas probables estaban la
niebla de ácido crómico y sulfúrico o los humos de la fundición
inyectada.
Todo lo que tienes que saber de la Seguridad Industrial en las Industrias
lunes, 30 de septiembre de 2013
Operaciones de estampación
Los peligros de lesiones característicos de los trabajos de estampación
son los aplastamientos y amputaciones, especialmente de las
manos, al quedar aprisionadas en la prensa, y a su vez, las
lesiones de manos, pies y piernas originadas por los recortes de
metal procedentes de la prensa.
Las instalaciones de estampación presentan una tasa de
heridas doble que el promedio de la industria automovilística.
En ellas trabajan una proporción de trabajadores cualificados
superior a la media, sobre todo si la construcción de estampas se
realiza in situ. El cambio de estampas es una actividad especialmente
peligrosa.
Los estudios de mortalidad realizados en el sector de la estampación
son limitados. En uno de ellos se observó aumento de la
mortalidad por cáncer de estómago, y en otro aumento de la
mortalidad por cáncer de pulmón entre soldadores de mantenimiento
y reparadores de máquinas expuestos a sustancias volátiles
de breas de alquitrán de hulla.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Operaciones de mecanizado
En un reciente análisis de varios estudios de mortalidad realizados
entre trabajadores que realizaban operaciones de mecanizado
se observó un aumento de cáncer de estómago, esófago,
recto, páncreas y laringe claramente relacionado con la exposición
(Silverstein y cols. 1988; Eisen y cols. 1992). Entre los
agentes cancerígenos conocidos históricamente presentes en los
refrigerantes se hallan los compuestos polinucleares aromáticos,
nitrosoaminas, parafinas cloradas y formaldehído. Aunque las
fórmulas actuales contienen cantidades reducidas de estos agentes
y las exposiciones a partículas de refrigerante son también reducidas,
aún puede existir riesgo de cáncer con los niveles de exposición
actuales. Estudios clínicos han documentado asma de origen
profesional, aumento de los síntomas respiratorios, disminución
de la función pulmonar en cruces de turnos y, en un caso, enfermedad
del legionario asociada a la exposición a niebla de refrigerante
(DeCoufle 1978; Vena y cols. 1985; Mallin, Berkeley
y Young 1986; Park y cols. 1988; Delzell y cols. 1993). Los efectos
respiratorios son más pronunciados con líquidos sintéticos y
aceites solubles, que contienen sustancias químicas irritantes tales
como sulfonatos de petróleo, resinas líquidas, etanolaminas,
formaldehído y biocidas donadores de formaldehído, así como
productos bacterianos tales como endotoxina. Todavía son
frecuentes los trastornos de la piel entre los operarios que realizan
trabajos de mecanizado, registrándose mayores problemas en los
que están expuestos a líquidos sintéticos.
Fundiciones
Las fundiciones destacan en la industria del automóvil por su
mayor índice de fallecimientos, ocasionados por los derrames de
metal fundido y las explosiones, el mantenimiento de cubilotes,
incluida la descarga por el fondo, y los riesgos por monóxido de
carbono durante la renovación del revestimiento. Se caracterizan
asimismo por una mayor proporción de lesiones por cuerpos
extraños, contusiones y quemaduras, y una proporción menor de
trastornos musculosqueléticos que otras instalaciones.
También
registran los niveles más altos de exposición al ruido (Andjelkovich
y cols. 1990; Andjelkovich y cols. 1995; Koskela 1994;
Koskela y cols. 1976; Silverstein y cols. 1986; Virtamo y Tossavainen
1976).
Un reciente análisis de varios estudios de mortalidad en los
que se incluía la industria automovilística norteamericana
mostró que los trabajadores de las fundiciones presentaban
índices más altos de muerte por cáncer de pulmón en
14 de 15 estudios (Egan-Baum, Miller y Waxweiller 1981; Mirer
y cols. 1985). Dado que los índices elevados de cáncer
de pulmón se han observado en los trabajadores de la nave de
limpieza, donde la principal exposición es a la sílice, probablemente
una de las causas principales sea la exposición a mezclas
de polvo que contienen sílice (IARC 1987, 1996), aunque
también se dan exposiciones a hidrocarburos polinucleares
aromáticos. En 8 de 11 estudios se encontró un aumento de la
mortalidad por enfermedad respiratoria no maligna.
También se
registraron fallecimientos por silicosis. Los estudios clínicos notifican
cambios radiológicos característicos de neumoconiosis,
anomalías de la función pulmonar características de obstrucción
y aumento de los síntomas respiratorios en fundiciones
de producción modernas que poseían los más altos niveles de
control. Estos efectos se deben a estados de exposición
que prevalecen desde el decenio de 1960 e indican claramente
que los riesgos para la salud persisten en las condiciones
actuales.
Se han observado efectos producidos por amianto en exploraciones
radiológicas de trabajadores de fundiciones; entre los
sujetos se encuentran operarios tanto de producción como de
mantenimiento.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Efectos para la salud y la seguridad comunes a todos los procesos
Según el US Bureau of Labor Statistics, la industria automovilística
presenta uno de los índices generales de siniestralidad laboral
más elevados: 1 de cada 3 trabajadores se lesionan al año, siendo
las lesiones en 1 de cada 10 casos lo bastante graves para provocar profesional por lesiones traumáticas agudas en toda la vida laboral
es de 1 por cada 2.000.
Ciertos peligros son generalmente característicos
de los agrupamientos profesionales de la industria del automóvil,
en tanto que otros, especialmente los de origen químico,
son característicos de determinados procesos de producción.
El trabajo cualificado y las tareas de manutención mecánica
entrañan un alto riesgo de lesiones traumáticas graves y
mortales. Aunque los profesionales cualificados representan
menos del 20 % de la plantilla, sufren el 46 % del total de
lesiones mortales de origen profesional. Las tareas de manutención
mecánica producen el 18 % de los fallecimientos.
La mayor parte de los fallecimientos de trabajadores cualificados ocurren durante las actividades de mantenimiento y servicio, siendo la causa principal la energía incontrolada. Entre las medidas preventivas se incluyen la aplicación de programas de bloqueo de energía, la colocación de resguardos en las máquinas, la prevención de caídas y la seguridad de las carretillas industriales y las grúas, y todas se basan en análisis orientados a la seguridad en el trabajo
La mayor parte de los fallecimientos de trabajadores cualificados ocurren durante las actividades de mantenimiento y servicio, siendo la causa principal la energía incontrolada. Entre las medidas preventivas se incluyen la aplicación de programas de bloqueo de energía, la colocación de resguardos en las máquinas, la prevención de caídas y la seguridad de las carretillas industriales y las grúas, y todas se basan en análisis orientados a la seguridad en el trabajo
En contraste, los trabajos de producción fijos presentan
mayores índices de lesiones generales y trastornos por traumatismos
repetidos, pero un bajo riesgo de lesiones mortales. Las
lesiones musculosqueléticas, como los trastornos por traumatismos
repetidos y las tensiones y dislocaciones provocadas por
sobreesfuerzo o movimientos repetitivos, que están estrechamente
relacionados con los anteriores, representan el 63 % de
lesiones con resultado de discapacidad en las instalaciones
de montaje y aproximadamente la mitad de las lesiones en
procesos de otro tipo. Las principales medidas preventivas son la
aplicación de programas ergonómicos basados en análisis de los
factores de riesgo y la reducción estructurada de la fuerza,
la frecuencia y el estrés postural en trabajos de alto riesgo.
Los trabajos de servicio de producción y los trabajos especializados
son los que entrañan la mayor parte de los riesgos
químicos agudos y de alto nivel. Normalmente, estas exposiciones
se producen durante la limpieza periódica, la respuesta a
derrames y alteraciones de procesos, y la entrada en espacios
confinados durante las actividades de mantenimiento y servicio.
Entre estas situaciones peligrosas destacan las exposiciones a
disolventes. Se desconocen las consecuencias de larga duración
que estas altas exposiciones intermitentes tienen para la salud.
Los operarios que embrean suelos de madera, como los que se
utilizan en muchas instalaciones, o queman pernos con soplete
en el piso de las naves de estampación, sufren elevadas exposiciones
a sustancias volátiles cancerígenas de breas de alquitrán
de hulla. En estos grupos se ha observado una mortalidad excesiva
por cáncer de pulmón. Las medidas preventivas se centran
en la adopción de programas de entrada en espacios confinados
y de respuesta a residuos peligrosos y a emergencias, aunque la
prevención a largo plazo depende de la modificación del proceso
para eliminar la exposición.
Donde más evidentes resultan los efectos de la exposición
crónica a sustancias químicas y a algunos agentes físicos es entre
los trabajadores de producción fija, debido principalmente a que
estos grupos son más fáciles de estudiar. Casi todos los efectos
adversos considerados específicos de ciertos procesos se deben a
exposiciones comprendidas dentro de los límites de exposición
profesional actualmente vigentes, por lo que la protección
dependerá de la reducción de los límites admisibles. A corto
plazo, las exposiciones y riesgos pueden reducirse adoptando las
mejores prácticas posibles, como unos sistemas de extracción
bien diseñados y mantenidos.
La pérdida auditiva inducida por ruido es un efecto generalizado
en todos los segmentos de la industria.
Todos los sectores de la población activa están sujetos a estrés
de origen psicosocial, aunque éste es más evidente en los
trabajos administrativos, técnicos, de apoyo administrativo,
directivos y profesionales, por el hecho de sufrir generalmente
una exposición menos intensa a otros peligros. No obstante, el
estrés en el trabajo suele ser más intenso entre los trabajadores
de producción y mantenimiento, y los efectos del estrés también
suelen ser mayores. No se ha implantado ningún medio eficaz
de reducción del estrés causado por el trabajo nocturno y en
turnos rotativos, aunque los convenios de turnos preferenciales
permiten cierta autoselección, y se compensa con primas de
turno a los trabajadores a los que se les asignan los turnos
peores. La aceptación de los turnos rotativos por la plantilla es
un hecho histórico y cultural. El personal cualificado y de
mantenimiento trabaja bastantes más horas extraordinarias y
durante las fiestas, vacaciones y paradas, que el personal de
producción. Los programas de trabajo incluyen normalmente
dos turnos de producción y un turno de mantenimiento más
corto; esto ofrece una cierta flexibilidad para horas extraordinarias
en periodos de aumento de producción.
En la exposición siguiente se agrupan los peligros químicos y
algunos peligros físicos específicos por tipos de producción y se
tratan los peligros de lesiones y ergonómicos por clasificaciones
laborales.
Problemas de salud y patrones de enfermedad
Aunque los procesos de producción no son exclusivos de la industria
automovilística, con frecuencia el efecto combinado de la
escala de producción y el alto grado de integración y automatización
plantea riesgos especiales para el personal. Los peligros que
amenazan a los trabajadores en este complejo sector industrial
deben considerarse en función de tres dimensiones: el tipo de
proceso, el grupo de clasificación del trabajo y los efectos
adversos.
Se distinguen múltiples efectos adversos, con causas y
métodos de prevención claramente diferenciados: lesiones graves
y mortales; lesiones en general; trastornos por traumatismos
repetidos; efectos químicos de corta duración; enfermedad
profesional por exposición de larga duración a sustancias
químicas; peligros del sector de servicios (incluidas las enfermedades
infecciosas y la posible violencia por parte de los clientes),
y peligros derivados del medio ambiente de trabajo, tales como
estrés de origen psicosocial.
Los grupos de clasificación del trabajo en la industria del
automóvil implican, a efectos prácticos, espectros de peligro
divergentes: trabajos especializados (personal de mantenimiento,
servicio, fabricación e instalación de equipo de producción);
manutención mecánica de materiales (operadores de carretillas
industriales autopropulsadas y de grúas); servicio de producción
(incluido el personal de mantenimiento y limpieza no cualificado);
producción fija (el grupo más numeroso, que incluye a los
montadores y a los operadores de máquinas); tareas técnicas y
administrativas, y funciones ejecutivas y de dirección.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Fabricación de locomotoras y vagones
La fabricación de material ferroviario comprende asimismo
segmentos bien diferenciados: locomotoras, vagones de viajeros,
vagones de carga y vagones de viajeros de autopropulsión eléctrica.
Los procesos de montaje presentan ciclos más largos que en
la fabricación de turismos y camiones; se utilizan más las grúas
para la manipulación de materiales, y se hace un mayor uso de la
soldadura al arco. El gran tamaño de los productos dificulta el
control técnico de las operaciones de pintura y crea situaciones
en las que los operarios están totalmente encerrados en el
producto mientras sueldan o pintan a pistola.
Montaje de camiones pesados y de maquinaria agrícola y de construcción
En estos sectores de la industria del automóvil, los procesos son
esencialmente los mismos que en el montaje de turismos y vehículos
de transporte ligeros. Entre las diferencias están un ritmo de
producción más lento, realizándose algunas operaciones fuera
de la cadena de montaje; un mayor volumen de soldadura al
arco; el remachado de las cabinas de los camiones; el movimiento
de componentes con grúa; el uso de pigmentos que contienen
cromato, y el empleo de gasóleo diesel en la salida al final de la
cadena de montaje. El número de fabricantes en relación con el
volumen de producción es mayor y están menos integrados
verticalmente.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Prueba de prototipos
La prueba de prototipos es una actividad especializada de la
industria del automóvil. Son varias las agresiones fisiológicas que
aguardan a los conductores: aceleración y frenado bruscos, sacudidas
y vibraciones, monóxido de carbono y humos de escape,
ruido, largas temporadas de trabajo en diferentes ambientes y
condiciones climáticas. Las pruebas de resistencia implican
tensiones especiales. En ocasiones se han producido accidentes
mortales con los vehículos.
Depósitos de piezas
Los depósitos de piezas son un elemento integrante de la distribución
del producto acabado y del suministro de piezas de repuesto
para reparaciones. Los operarios que trabajan en ellos utilizan
dispositivos especiales para retirar las piezas de posiciones
elevadas y sistemas automatizados de entrega de piezas en operaciones
en tres turnos. Es común la manipulación manual
de piezas empaquetadas. En los depósitos de piezas también se
realizan a veces operaciones de pintura y otros procesos de
producción.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Montaje del vehículo - II
Las carrocerías de los automóviles pasan, sobre una cinta
transportadora, del taller de carrocerías al de pintura, donde se
desengrasan, por lo general mediante aplicación manual de
disolventes, se limpian en un túnel cerrado (bonderización)
y reciben una capa de imprimación.
La imprimación se lija
después a mano con una herramienta oscilante y papel abrasivo
húmedo, y a continuación se aplican las capas finales de pintura
y se secan al horno. En los talleres de pintura, el personal puede
inhalar tolueno, xileno, cloruro de metileno, alcoholes minerales,
nafta, acetato de butilo y amilo y vapores de alcohol metílico de
la carrocería, la cabina de pintura y la limpieza de las pistolas.
La pintura a pistola se aplica en cabinas de corriente de aire
descendente, con un suministro continuo de aire filtrado. Por lo
general, los vapores de disolventes se controlan bien mediante
ventilación descendente, la cual es necesaria para garantizar la
calidad del producto.
Antes, la inhalación de partículas no
estaba tan bien controlada, y algunas pinturas contenían sales de
cromo y plomo. En una cabina bien controlada, los operarios
no debieran necesitar equipo de protección respiratoria para cumplir con los límites de exposición. No obstante, muchos
llevan voluntariamente respiradores. Las pinturas de poliuretano
de dos componentes recientemente introducidas deben aplicarse
siempre usando cascos con suministro de aire y espaciando
convenientemente las reentradas en la cabina. Las normas sobre
protección medioambiental han fomentado el desarrollo de
pinturas con gran proporción de sustancias sólidas y menor
contenido de disolventes. Los sistemas de resinas más recientes
pueden producir un considerable nivel de exposición al formaldehído,
y las pinturas en polvo que están introduciéndose en la
actualidad son fórmulas epoxídicas que pueden ser sensibilizantes.
Una queja frecuente es que las unidades de ventilación
recirculan el aire evacuado de las cabinas de pintura y los
hornos de secado a las zonas de trabajo situadas fuera de la
cabina; este problema puede evitarse instalando chimeneas de
extracción de suficiente altura.
En la producción de vehículos comerciales (camiones, tranvías
y trolebuses) y de maquinaria agrícola y de construcción, aún se
utiliza con frecuencia la pintura manual a pistola debido a las
grandes superficies que deben cubrirse y a la necesidad de
frecuentes retoques. En estas operaciones puede que todavía
se utilicen pinturas con plomo y cromato.
La carrocería pintada se seca en hornos de aire caliente y
rayos infrarrojos equipados con extractores y después se lleva al
taller de montaje final, en el que se unen los componentes mecánicos.
Allí se acoplan la carrocería, el motor y la transmisión,
y se montan la tapicería y la guarnición interior.
Es en estas
tareas donde el trabajo en la cinta transportadora presenta su
versión más elaborada. Cada operario ejecuta una serie de
tareas en cada vehículo, en ciclos de 1 minuto aproximadamente,
mientras el sistema de cintas transporta las carrocerías
gradualmente a lo largo de la cadena de montaje. Los procesos
requieren una vigilancia constante y pueden ser considerablemente
monótonos, por lo que es fácil que generen estrés.
Aunque normalmente no requieren un excesivo gasto de
energía, casi todos entrañan el riesgo, de moderado a grave,
de causar trastornos musculosqueléticos.
Las posturas o movimientos
que se han de adoptar, por ejemplo cuando se montan
componentes en el interior del vehículo o cuando se trabaja
debajo de la carrocería (con las manos y antebrazos por encima
del nivel de la cabeza), son los peligros más fáciles de combatir,
aunque también es necesario reducir la fuerza y la repetición
para reducir los factores de riesgo. Después del montaje final,
el vehículo se prueba, se acaba y se entrega.
La inspección
puede limitarse a las pruebas de rodaje sobre un banco de rodillos
(donde la ventilación de los humos de escape es importante)
o incluir pruebas sobre pistas con distintos tipos de superficie,
pruebas de estanqueidad al agua y al polvo, y pruebas en carretera
fuera de la factoría.
Montaje del vehículo - I
El ensamblaje de los componentes para formar el vehículo terminado
se lleva a cabo normalmente sobre una cinta transportadora
mecanizada, e intervienen en él más de un millar de
trabajadores por turno, con personal de apoyo adicional.
El mayor segmento de trabajadores de la industria es precisamente
el que interviene en este tipo de proceso.
Una planta de montaje de vehículos está dividida en unidades
claramente diferenciadas: taller de carrocerías, en el que se
realizan algunas actividades de montaje de subconjuntos que
también se llevan a cabo en los talleres de estampación; pintura;
montaje de chasis; nave de fabricación de asientos (que puede
ser abastecida por proveedores externos) y montaje final. En los
últimos años los procesos de pintura han evolucionado hacia
fórmulas más reactivas, con menor contenido de disolventes,
utilizándose cada vez más los procedimientos de aplicación
mecánicos y robotizados.
El taller de carrocerías ha ido automatizándose
progresivamente, reduciéndose la soldadura al arco y
sustituyéndose por robots las pistolas de soldadura manual por
puntos.
El proceso de montaje de vehículos de transporte ligeros
(furgonetas, camionetas, vehículos de servicio deportivos) es
similar al de montaje de turismos. La fabricación de camiones
pesados y maquinaria agrícola y de construcción se caracteriza
por un menor nivel de mecanización y automatización, unos
ciclos de trabajo más largos, un mayor trabajo físico, un mayor
empleo de la soldadura al arco y la utilización de sistemas de
pintura diferentes.
En el taller de carrocerías de una planta de montaje se
ensambla el armazón del vehículo. Las máquinas de soldadura
por resistencia pueden ser de tipo transfer, robotizadas o de
manejo individual. Aunque las máquinas suspendidas de soldadura
por puntos van montadas con un sistema de contrapeso,
son pesadas e incómodas de manejar. Las máquinas transfer y
los robots han eliminado muchas tareas manuales y liberado a
los trabajadores de la proximidad y exposición directa al metal
caliente, las chispas y los productos de combustión del aceite
mineral que cubre la chapa metálica. No obstante, el aumento
del grado de automatización conlleva un mayor riesgo de sufrir
lesiones graves para los trabajadores de mantenimiento; en los
talleres de carrocerías automatizados se han de disponer
programas de desconexión y bloqueo de las fuentes de energía y
sistemas automáticos de protección en las máquinas más elaborados,
incluyendo detectores de presencia. El grado de utilización
de la soldadura al arco es limitado.
Durante este trabajo, los
operarios se encuentran expuestos a radiaciones intensas de tipo
visible y ultravioleta, así como a la inhalación de gases de
combustión. Los que realizan trabajos de soldadura al arco
necesitan ventilación por extracción local (VEL), pantallas y
tabiques protectores, viseras o gafas para soldar, guantes
y mandiles.
El taller de carrocerías presenta los mayores riesgos de heridas
y de lesiones por cuerpos extraños.
Hace algunos años, los métodos de montaje y los procesos de
repaso de defectos de los paneles de las carrocerías implicaban
operaciones de soldadura blanda con aleaciones de plomo y
estaño (que también contenían trazas de antimonio).
La soldadura
blanda y, en especial, el esmerilado para eliminar el exceso
de soldadura entrañaba un grave riesgo de intoxicación por
plomo, habiéndose producido algunas muertes cuando se introdujo
el proceso en el decenio de 1930. Entre las medidas de
protección se incluyeron la instalación de una cabina aislada
para esmerilado de soldaduras, el empleo de respiradores que
suministraban aire a presión positiva a los esmeriladores de
soldaduras, la adopción de medidas de higiene y el control
de plomo en sangre. A pesar de ello, se registraron aumentos de
las cargas corporales de plomo y casos esporádicos de intoxicación
por plomo de trabajadores y sus familias hasta el decenio
de 1970. La soldadura con plomo se ha eliminado de las carrocerías
de los turismos en Estados Unidos. Además, en esos
procesos los niveles de ruido pueden alcanzar de 95 a 98 dB con
picos de 600 a 800 Hz.
martes, 24 de septiembre de 2013
Paneles de carrocería y componentes embellecedores de plástico
Las piezas metálicas de adorno, tales como las molduras
cromadas, se sustituyen cada vez más por materiales a base de
polímeros. Las piezas rígidas de la carrocería pueden fabricarse
con sistemas de poliestireno de poliéster reforzado con fibra
de vidrio, sistemas termoestables de acrilonitrilo-butadieno-estireno
(ABS) o polietileno. Los sistemas de poliuretano pueden ser
de alta densidad para piezas de la carrocería tales como el morro,
o de espuma de baja densidad para los asientos y el acolchado del
habitáculo.
El moldeo de espuma de poliuretano plantea graves
problemas de sensibilización respiratoria por inhalación de
monómero de diisocianato y, posiblemente, de catalizadores.
Las molestias persisten en operaciones que cumplen los límites
de diisocianato de tolueno (DIT). Las exposiciones a cloruro de
metileno por lavado a pistola pueden ser considerables. Los
puestos de colada requieren confinamiento y ventilación por
extracción local (VEL); los derrames de isocianato deben reducirse
al mínimo mediante la instalación de dispositivos de seguridad,
y limpiarse cuanto antes por personal cualificado.
También los incendios en los hornos de secado son un problema
en estas instalaciones. La fabricación de asientos produce fuertes
cargas de estrés ergonómico, que pueden reducirse utilizando
aparatos, especialmente para estirar la tapicería sobre los cojines
La exposición al estireno por acumulación de fibra de vidrio
debe controlarse mediante confinamiento de los depósitos de
alfombrillas y ventilación por extracción local. El polvo producido
por el esmerilado de piezas solidificadas contiene fibra de
vidrio y también debe controlarse mediante ventilación.
Estampación
La estampación de chapa metálica (de acero) para formar paneles
de carrocería y otros componentes, a menudo combinada con el
ensamblaje de subconjuntos por soldadura, se lleva a cabo en
grandes instalaciones equipadas con prensas mecánicas grandes y
pequeñas. Las prensas de carga y descarga individual se han ido
sustituyendo por dispositivos mecánicos de extracción y más
recientemente por mecanismos de transferencia alternativa que
también pueden efectuar operaciones de carga, con lo que se
obtienen cadenas de estampación totalmente automatizadas.
La fabricación de subconjuntos tales como puertas y capós se
realiza en prensas de soldadura por resistencia y, cada vez con
más frecuencia, en celdas con transferencia de piezas robotizada.
El proceso principal es la estampación de la chapa de acero,
fleje y partes ligeras en prensas mecánicas de 20 a 2.000 toneladas
de capacidad.
La seguridad de las prensas modernas requiere la colocación
de resguardos eficaces en la maquinaria, la prohibición de introducir
las manos al trabajar entre las estampas (troqueles), la aplicación
de órganos de mando de seguridad que incluyen los
dispositivos de mando a dos manos diseñados para evitar la
neutralización, la instalación de embragues de revolución
parcial y controladores de freno, el uso de sistemas automáticos
de alimentación y expulsión, la recogida de recortes de metal de
la prensa y el uso de equipo de protección individual, como
mandiles y protección para los pies, piernas, manos y brazos.
Deben desecharse las máquinas con embrague de revolución
completa y dispositivos apartacuerpos o apartamanos, anticuados
y peligrosos. La manipulación de acero laminado con
grúas y la carga de los desenrolladores de bobinas de chapa
antes del corte de piezas en bruto al principio de una cadena de
estampación presenta un grave riesgo para la seguridad.
Los operarios que manejan las prensas están expuestos a
elevados niveles de niebla producida por los lubricantes de
embutición, cuya composición es similar a la de los líquidos de
mecanizado, tales como aceites solubles. En la fabricación
de conjuntos soldados se producen humos de soldadura. En la
estampación, los niveles de exposición al ruido son muy
elevados. Entre las medidas de control del ruido se incluye el uso
de silenciadores en las válvulas neumáticas, revestimiento de las
canaletas metálicas con material antivibración, insonorización
de los carros portapiezas y aislamiento de las prensas; el punto de operación de la prensa no es el punto principal de producción
de ruido.
Después de la estampación, las piezas se ensamblan para
formar subgrupos tales como puertas y capós, utilizando prensas
de soldadura por resistencia. Entre los peligros químicos están
los relacionados con humos de soldadura, procedentes principalmente
de la soldadura por resistencia y de productos de pirólisis
de los recubrimientos superficiales, como lubricantes de embutición
y sellantes.
lunes, 23 de septiembre de 2013
Mecanizado
Es típico de la industria del automóvil el mecanizado para la
producción a gran escala de bloques de motor, cigüeñales, transmisiones
y otros componentes. Las operaciones de mecanizado se
llevan a cabo en diversas instalaciones y constituyen el proceso
predominante en la fabricación de estas piezas. En ellas se
producen componentes tales como árboles de levas, engranajes,
satélites de diferencial y tambores de freno. Los puestos de mecanizado
de un solo operario se sustituyen cada vez más por
máquinas de varios puestos, células de mecanizado y cadenas
“transfer” de hasta 200 metros de longitud. Los aceites solubles y
los refrigerantes sintéticos y semisintéticos se imponen cada vez
más a los aceites puros.
En las operaciones de mecanizado son comunes las lesiones
por cuerpos extraños; las principales medidas preventivas al
respecto son el aumento de la mecanización en la manipulación
de materiales y el uso de equipo de protección individual. El
desarrollo de la automatización, en especial las cadenas transfer
de gran longitud, implica un mayor riesgo de traumatismos
agudos; los programas preventivos se basan en la mejora de los
resguardos de las máquinas y el bloqueo de la alimentación de
energía.
Entre las medidas de control de máximo nivel contra la niebla
de refrigerante deben destacarse el confinamiento total de los
puestos de mecanizado y de los sistemas de circulación de
líquido; la ventilación local por extractores, con evacuación al
exterior o recirculación del aire extraído, siempre a través de un
filtro de alto rendimiento; los controles del sistema de refrigeración
para reducir la formación de niebla, y el mantenimiento del
refrigerante para controlar los microorganismos. Debe prohibirse
la adición de nitrito a los líquidos que contienen aminas,
por el riesgo de producción de nitrosoamina. No deben usarse
aceites con elevado contenido de hidrocarburos polinucleares
aromáticos (HPA).
En la cementación, revenido, baños de sales de nitrato y otros
procesos de tratamiento térmico del metal en los que se utilizan
hornos y atmósferas controladas, el microclima puede ser sofocante y puede haber diversas sustancias tóxicas en el aire
(por ej., monóxido de carbono, dióxido de carbono, cianuros).
Los operarios de las máquinas y los trabajadores que manejan
residuos de mecanizado y centrifugan aceite de corte antes de su
filtrado y regeneración están expuestos a dermatitis. Deben facilitárseles
mandiles resistentes al aceite y hay que recomendarles
que se laven completamente al finalizar el turno.
El esmerilado y el afilado de herramientas pueden presentar
peligro de enfermedad por metal duro (enfermedad pulmonar
intersticial) a menos que se mida y controle la exposición al
cobalto. Las muelas deben llevar pantallas protectoras, y los
esmeriladores han de usar protección ocular y facial y equipo de
protección respiratoria.
Normalmente, las piezas mecanizadas se ensamblan para
formar un componente terminado, con los consiguientes peligros
ergonómicos. En las secciones de montaje de motores, las
pruebas y el rodaje de éstos deben realizarse en estaciones
provistas de equipos de evacuación de gases de escape (monóxido
de carbono, dióxido de carbono, hidrocarburos no
quemados, aldehídos, óxidos de nitrógeno) y de instalaciones
de control de ruido (cabinas con paredes fonoabsorbentes, placas
de asiento aislantes). El ruido puede alcanzar niveles de hasta
100 a 105 dB con picos de 600 a 800 Hz.
Forja y tratamiento térmico
La forja en caliente y la forja en frío seguida de tratamiento
térmico se utilizan en la industria del automóvil para la fabricación
de piezas del motor, la transmisión y la suspensión, así como
otros componentes
Tradicionalmente, la forja implicaba el calentamiento de
tochos (barras) de hierro en hornos individuales caldeados con
fueloil, situados cerca de martinetes de vapor accionados individualmente.
Luego se colocaba el hierro caliente en la mitad inferior
de una estampa, o matriz, metálica cuya mitad superior
estaba unida al martinete. El hierro adquiría el tamaño y la
forma deseados mediante múltiples impactos del martinete. En
la actualidad, estos procesos se sustituyen por el calentamiento
por inducción de los tochos, los cuales se trabajan en prensas de
forja que utilizan presión en lugar de impactos para conformar
la pieza metálica, y recalcadoras, o por la forja en frío seguida
de tratamiento térmico.
El proceso de forja es extremadamente ruidoso. La exposición
al ruido puede reducirse sustituyendo los hornos de fueloil por
dispositivos de calentamiento por inducción, y los martinetes
por prensas de forja y recalcadoras. El proceso también produce
humos. Los procedentes del fueloil pueden reducirse modernizando
el horno.
La forja y el tratamiento térmico son operaciones que
producen intenso calor. Para reducir el estrés por calor se
requiere la refrigeración puntual mediante la circulación de aire
renovado por encima de los trabajadores en las zonas de
proceso.
domingo, 22 de septiembre de 2013
Otras fundiciones no férreas
Se utilizan otros procesos de fundición no férrea inyectada y de
recubrimiento electrolítico para producir acabados decorativos en
distintos productos, herrajes y parachoques. El recubrimiento
electrolítico es un proceso por el que se deposita un metal sobre
otro mediante un procedimiento electroquímico.
Los adornos de metal brillante se hacían tradicionalmente
con fundición inyectada de zinc, recubierta sucesivamente de
cobre, níquel y cromo, y acabada después por pulimentación.
También las piezas de los carburadores y de los inyectores de
combustible son de fundición inyectada. La extracción manual
de las piezas de las máquinas de fundición inyectada se sustituye
cada vez más por la extracción mecánica, y las piezas metálicas
brillantes se sustituyen por piezas metálicas pintadas y por piezas
de plástico. Antes, los parachoques se fabricaban por estampación
del acero, seguida de recubrimiento metálico, pero en los
turismos estos métodos se sustituyen cada vez más por el uso de
polímeros.
El recubrimiento electrolítico con cromo, níquel, cadmio,
cobre, etc. se realiza normalmente en talleres distintos, e implica
la exposición, la inhalación o el contacto con vapores de los
baños ácidos de recubrimiento. Se ha relacionado un aumento
de la incidencia de cáncer con nieblas de ácido crómico y de
ácido sulfúrico. Estas nieblas son también extremadamente
corrosivas para la piel y el tracto respiratorio. Los baños de recubrimiento
electrolítico deben disponer de etiquetas en las que se
indique su contenido y sistemas especiales de ventilación local
del tipo impelente-aspirante. Deben añadirse al líquido agentes
tensoactivos antiespumantes para minimizar la formación de
niebla. Los trabajadores deben llevar protección ocular y facial,
protección para manos y brazos, y mandiles. Asimismo han de
someterse a revisiones periódicas de salud.
La introducción y extracción de componentes en las cubas
son operaciones muy peligrosas que cada vez están más mecanizadas.
El pulido y buñido de componentes recubiertos electrolíticamente
sobre bandas o discos de fieltro es agotador e implica la
exposición a polvo de algodón, cáñamo y lino. El riesgo correspondiente
puede minimizarse utilizando un aparato de sujeción
o mecanizando el trabajo con máquinas pulidoras
tipo “transfer”.
Fundición de aluminio
La fundición de aluminio (fundición convencional e inyectada)
se utiliza para la fabricación de culatas, cárteres de transmisión,
bloques de motor y otros componentes de automóviles. En la
fundición convencional, los productos se funden en moldes
permanentes, con y sin machos de arena, aunque se ha introducido
el proceso a la espuma perdida, en el cual el modelo de
espuma de poliestireno no se extrae del molde sino que es vaporizado
por el metal fundido. La fundición inyectada implica la
introducción forzada a presión del metal fundido en moldes o
matrices metálicos. Se utiliza para fabricar grandes cantidades de
piezas pequeñas de precisión. Va seguida siempre de la eliminación
de rebabas en una prensa de forja y de algunas operaciones
de acabado. El aluminio puede fundirse in situ o entregarse ya
fundido.
Pueden surgir riesgos por elevada pirólisis del macho. Se
producen exposiciones a sílice en talleres de fundición de moldes
permanentes cuando hay machos grandes. Para prevenir niveles
de exposición peligrosos se requiere ventilación local en el
desmoldeo.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Contaminantes atmosféricos en los procesos de fundición - II
Otros peligros químicos y físicos. En la fabricación de machos y en los
productos de la combustión de éstos pueden encontrarse formaldehído,
vapores de aminas y productos de pirólisis de isocianatos.
En la industria del automóvil es característica la fabricación de
machos a gran escala. A mediados del decenio de 1960, la
confección de machos de fenol-formaldehído en caja caliente
sustituyó a la de machos de aceite y arena, produciéndose importantes
exposiciones al formaldehído que, a su vez, determinaron
un aumento de los riesgos de irritación respiratoria, anomalías de
la función pulmonar y cáncer de pulmón. La protección exige
la ventilación por extracción local (VEL) en la máquina de
machos, en los puestos de comprobación de machos y en la cinta
transportadora, y el empleo de resinas de baja emisión. Cuando
se ha sustituido la fabricación de machos de fenol-formaldehído
por sistemas de poliuretano endurecido con aminas en caja fría,
se requiere un mantenimiento eficaz de las juntas de la caja de
machos, y VEL si los machos se almacenan antes de su introducción
en el molde, a fin de proteger a los trabajadores de los
efectos oculares de los vapores de aminas.
Los operarios que trabajen en estas zonas deben someterse,
antes del empleo y después periódicamente, a exploraciones
médicas que incluyan una radiografía de tórax, que debe ser
examinada por un experto, una prueba de función pulmonar y
un cuestionario de síntomas, ya que éstos son esenciales para
detectar signos precoces de neumoconiosis, bronquitis crónica
y enfisema. Han de realizarse audiometrías periódicas, dado que
la protección auditiva suele ser ineficaz.
En procesos tales como la carga del horno, la extracción
mecánica de machos, el desmoldeo y la expulsión de piezas
fundidas y la eliminación de rebabas con herramientas neumáticas
se dan altos niveles de ruido y vibración.
Los procesos de fundición generan un intenso calor. La carga
de calor radiante en la fusión, la colada, el desmoldeo por vibración,
la expulsión de machos y la eliminación de bebederos,
requiere la adopción de medidas de protección especiales. Entre
de estas medidas destaca la concesión de un tiempo de descanso
(tiempo fuera del puesto de trabajo) como práctica común. En
los meses calurosos de verano suele concederse asimismo un
tiempo de descanso adicional. Los trabajadores deben llevar
ropa protectora contra el calor y protección ocular y facial para
prevenir la formación de cataratas. La existencia de zonas de descanso climatizadas cerca de la zona de trabajo mejora el
valor protector del descanso térmico.
Contaminantes atmosféricos en los procesos de fundición - I
Polvo con sílice. En las operaciones de acabado, desmoldeo por
vibración y extracción, moldeo y confección de machos, y en el
mantenimiento del sistema de arena y del departamento de
fundición, se encuentra polvo con sílice. En estudios de muestras
de aire realizados durante el decenio de 1970, se encontraron
habitualmente exposiciones a sílice varias veces superiores al nivel
permisible, sobre todo en el acabado. Las exposiciones eran
mayores en las fundiciones de producción mecanizada que en los
talleres de tipo artesanal. Se ha conseguido reducir los niveles con
medidas de mejora de control, como el confinamiento y ventilación
por extracción de los sistemas de arena, y el desmoldeo por vibración, la mecanización y las mediciones periódicas de higiene
industrial. Para la mayoría de las operaciones que se realizan en
los talleres existen sistemas de ventilación de diseño estándar. En
las operaciones de acabado persisten exposiciones superiores a los
límites normales, debido a una retirada inadecuada de la arena
después de la vibración y a la calcinación de la sílice en la superficie
de las piezas fundidas.
Monóxido de carbono. Durante el mantenimiento de los cubilotes y
con ocasión de las perturbaciones de la ventilación de los
procesos se registran niveles de monóxido de carbono extremadamente
peligrosos. También pueden observarse niveles excesivos
en los túneles de enfriamiento. Se han asociado asimismo exposiciones
a monóxido de carbono a la fusión en cubilotes y a la
combustión del material de carbono contenido en los moldes de
arena húmeda. Igualmente puede producirse exposición a
dióxido de azufre de origen desconocido, debido quizá a la
presencia de contaminantes de azufre en el molde.
Humos metálicos. En las operaciones de fusión y colada se producen
humos metálicos. Para extraerlos hay que instalar campanas
compensadoras encima de los puestos de colada. De vez en
cuando se observan exposiciones excesivas a humos de plomo en
talleres de fundición de hierro, y de forma generalizada en los de
fundición de latón; los humos de plomo en la fundición gris
provienen de la contaminación con plomo de la chatarra de
hierro utilizada como materia prima.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Principales sectores y procesos - II
Los productos de fundición gris suelen ser piezas grandes, como bloques de motores. Con el tamaño aumentan los peligros físicos del trabajo y la dificultad de los problemas de control del polvo. Figura 91.1 • Diagrama de flujo de la producción de automóviles.
Principales sectores y procesos - I
Fundición de metales férreos
La fundición, o colada de metales, consiste en el vertido de metal fundido en una cavidad de un molde resistente al calor, que tiene la forma exterior, o negativa, del modelo del objeto metálico deseado. El molde puede contener un macho para determinar las dimensiones de una cavidad interna en el objeto metálico final. El trabajo de fundición consta de los siguientes pasos básicos:
• confección de un modelo del artículo deseado en madera, metal, plástico u otro material;
• confección del molde vertiendo arena y un aglomerante alrededor del modelo, y compactándola o dejando que se endurezca;
• extracción del modelo, introducción de cualquier macho necesario y montaje del molde;
• fusión y afino del metal en un horno;
• colada del metal fundido en el molde;
• enfriamiento de la pieza metálica fundida;
• separación del molde y el macho de la pieza metálica fundida por el procedimiento de extracción con punzón (si se trata de piezas pequeñas) y mediante rejillas vibrantes (extracción por vibración) o chorro de agua abrasiva,
• eliminación del metal sobrante (por ej., el metal del bebedero, esto es, el canal por el que el metal fundido entra en el molde) y la arena calcinada de la pieza de fundición terminada (limpieza o eliminación de rebabas) mediante chorreado con granalla de acero, picado manual y esmerilado.
Los talleres de fundición de metales férreos son característicos de la industria del automóvil, para la cual producen bloques, culatas y otros componentes del motor. Hay dos tipos básicos de talleres de este tipo: las fundiciones de hierro gris y las de hierro dúctil. Las fundiciones de hierro gris utilizan chatarra de hierro o arrabio (lingotes nuevos) para hacer piezas de fundición de hierro normales. Las fundiciones de hierro dúctil añaden magnesio, cerio u otros aditivos (denominados generalmente aditivos de cuchara ) a las cucharas de metal fundido antes de la colada para hacer piezas de fundición nodular o maleable. Los diferentes aditivos tienen poca influencia en las exposiciones que se producen en los lugares de trabajo.
Normalmente, en los talleres de fundición se utilizan cubilotes o bien hornos de inducción. Un cubilote es un horno alto vertical, abierto por arriba, con puertas de bisagras en la parte inferior. Se carga por la parte superior con capas alternas de coque, caliza y metal; el metal fundido se extrae por el fondo. El horno de inducción funde el metal haciendo circular una corriente eléctrica de elevada intensidad por unas bobinas de cobre situadas en la parte exterior. Con ello se induce una corriente eléctrica en los bordes exteriores de la carga metálica, calentándose el metal debido a la alta resistencia eléctrica de esta carga. La fusión se desarrolla desde el exterior de la carga hacia el interior.
Los moldes se suelen hacer de arena húmeda (arena silícea, polvo de carbón, arcilla y aglomerantes orgánicos), la cual se vierte alrededor del modelo, compuesto normalmente por dos partes, y después se compacta. Esta tarea puede hacerse de forma manual o mecánica sobre una cinta transportadora. A continuación, se retira el modelo y se ensambla el molde mecánica o manualmente. El molde debe tener un bebedero
Si la pieza ha de tener un hueco en el interior, se introduce un macho en el molde. Los machos pueden hacerse de resinas termoestables de fenol-formaldehído (o similares) mezcladas con arena, que después se calienta (método de la caja caliente), o de mezclas de uretano y arena solidificadas con aminas, que se endurecen a temperatura ambiente (método de la caja fría). La mezcla de resina y arena se vierte en una caja de machos que tiene una cavidad con la forma deseada para el macho.
jueves, 19 de septiembre de 2013
INDUSTRIA DEL AUTOMOVIL Y EL MATERIAL DE TRANSPORTE - II
Las plantillas suelen ser predominantemente masculinas. En Estados Unidos, por ejemplo, la proporción de hombres es de un 80 %. La tasa de empleo femenina es más alta en trabajos de tapicería y otros de tipo ligero. Las oportunidades de acceso del trabajo manual a puestos de trabajo administrativo, técnico y profesional son limitadas, si bien, los supervisores de cadenas de montaje suelen proceder de las unidades de producción y mantenimiento. Un 20 % de los trabajadores pertenecen a oficios especializados, aunque la proporción varía considerablemente, desde menos del 10 % en las operaciones de montaje hasta casi el 50 % en las de estampación. Debido a las contracciones de los niveles de empleo en el decenio de 1980, la edad media de los trabajadores a finales del decenio de 1990 excede de los 45 años, generalizándose la contratación de nuevos trabajadores únicamente a partir de 1994.
Tabla 91.1 • Procesos de producción para la fabricación de automóviles.INDUSTRIA DEL AUTOMOVIL Y EL MATERIAL DE TRANSPORTE - I
Perfil general Dentro de la industria del automóvil y el material de transporte, pueden distinguirse los siguientes sectores:
• automóviles y vehículos de transporte ligeros
• camiones semipesados y pesados
• autobuses
• maquinaria agrícola y de construcción
• carretillas industriales
• motocicletas.
La cadena de montaje característica del vehículo terminado se apoya en diversas instalaciones en las que se fabrican las piezas y componentes. Estos componentes pueden producirse en la empresa matriz o comprarse a otras empresas. La industria del automóvil tiene un siglo de existencia. La producción de los sectores norteamericano, europeo y (desde la segunda Guerra Mundial) japonés se ha ido concentrando en un puñado de empresas que mantienen actividades de montaje en América del Sur, Africa y Asia para las ventas a estos mercados. El comercio internacional de vehículos terminados ha crecido intensamente desde el decenio de 1970, y el tráfico comercial de material original y de piezas de recambio procedentes de países en desarrollo es cada vez más importante.
• automóviles y vehículos de transporte ligeros
• camiones semipesados y pesados
• autobuses
• maquinaria agrícola y de construcción
• carretillas industriales
• motocicletas.
La cadena de montaje característica del vehículo terminado se apoya en diversas instalaciones en las que se fabrican las piezas y componentes. Estos componentes pueden producirse en la empresa matriz o comprarse a otras empresas. La industria del automóvil tiene un siglo de existencia. La producción de los sectores norteamericano, europeo y (desde la segunda Guerra Mundial) japonés se ha ido concentrando en un puñado de empresas que mantienen actividades de montaje en América del Sur, Africa y Asia para las ventas a estos mercados. El comercio internacional de vehículos terminados ha crecido intensamente desde el decenio de 1970, y el tráfico comercial de material original y de piezas de recambio procedentes de países en desarrollo es cada vez más importante.
La fabricación de camiones pesados, autobuses y maquinaria agrícola y de construcciónes una actividad distinta de la producción de automóviles, aunque algunos constructores de automóviles fabrican para ambos mercados y hay empresas que producen tanto maquinaria agrícola como de construcción. En estas líneas de productos se utilizan grandes motores diesel en lugar de motores de gasolina. Los ritmos de producción son normalmente más lentos, los volúmenes pequeños y los procesos menos mecanizados.
Los tipos de instalaciones, los procesos de producción y los componentes habituales en relación con los automóviles se indican en la Tabla 91.1. La Figura 91.1 presenta el diagrama de flujo típico de la producción de automóviles. En este sector se distinguen varias actividades industriales: montaje de vehículos de motor y sus carrocerías, montaje de carrocerías de camiones y autobuses, piezas y accesorios de vehículos de motor, fundición de hierro y acero, fundición de metales no férreos, estampación de componentes de automóviles, forja de hierro y acero, equipo eléctrico para motores, adornos, tapicería y guarnecidos, y otras. El número de personas que trabajan en la fabricación de piezas es superior al de las que trabajan en el montaje. Todos estos procesos se apoyan en actividades de diseño de los vehículos y de construcción y mantenimiento de la planta y el equipo, así como en departamentos de administración y dirección, y en un departamento de distribución y reparaciones. En Estados Unidos, el número de personas que trabajan en concesionarios, estaciones de servicio y centros mayoristas de venta de piezas de recambio para automóviles, duplica al de las que se dedican a actividades de fabricación.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
CUESTIONES AMBIENTALES Y DE SALUD PUBLICA - Gráfica 1
Tabla 90.5 • Resumen de las Emisiones para Contaminantes Atmosféricos Peligrosos (NESHAP) de Estados Unidos en las instalaciones de construcción y reprocesado.
CUESTIONES AMBIENTALES Y DE SALUD PUBLICA - III
Las normativas en materia de ruido han seguido caminos parecidos. La Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos y la Organización de Aviación Civil Internacional han fijado una serie de objetivos estrictos para lograr mejoras en la reducción de los niveles de ruido generados por los motores de aviación (p. ej.: la Ley sobre Capacidad y Ruido en los Aeropuertos Norteamericanos de 1990). Las compañías aéreas tienen la alternativa de sustituir los aparatos más antiguos, como los Boeing 727 o los McDonnell Douglas DC-9 (aparatos de la Etapa 2, según las definiciones de la OACI) por aparatos de la nueva generación, o remotorizar y modernizar estos aviones dotándoles de “silenciadores”. La retirada del servicio de los ruidosos aviones de la Etapa 2 será obligatoria en los Estados Unidos el 31 de diciembre de 1999, fecha de entrada en vigor de las normativas de la Etapa 3.
Otro riesgo de las actividades aeroespaciales es la amenaza de caída de objetos, como residuos, piezas de aviones y satélites. La frecuencia con que se producen estas caídas es variable, pero la más habitual es el denominado “hielo azul”, originado por fugas en los sistemas de drenaje de los lavabos de los aviones, permitiendo el escape de residuos que se congelan en el exterior del avión y terminan por desprenderse y caer. Las autoridades aeronáuticas están considerando la implantación de normativas que exijan inspecciones adicionales para corregir las fugas existentes en los citados sistemas de drenaje. Otros riesgos, como los producidos por los restos de satélites en vuelo, pueden resultar peligrosos en determinados casos (p. ej.: cuando se trate de instrumentos radiactivos o de fuentes de alimentación), aunque el riesgo que suponen para la población en general es extremadamente bajo.
Muchas compañías han constituido organizaciones para abordar la cuestión de la reducción de emisiones. Ya se han establecido los correspondientes objetivos en materia ambiental y se han puesto en vigor las políticas oportunas. La gestión de las autorizaciones, el transporte y manejo seguro de los materiales, su desecho y tratamiento requieren el concurso de ingenieros, técnicos y administradores.
Ingenieros especialistas en medio ambiente, ingenieros químicos y demás técnicos trabajan como administradores e investigadores. Además, el objeto de los programas no es otro que ayudar a la eliminación de las fuentes de emisiones químicas y de ruido en las fases de diseño o de proceso.
lunes, 16 de septiembre de 2013
CUESTIONES AMBIENTALES Y DE SALUD PUBLICA - II
Las normativas sobre emisiones químicas afectan esencialmente
a todos los procesos químicos, a los motores y a las
unidades de potencia auxiliares, a las actividades de los vehículos
utilizados para el repostaje y el servicio de rampa. Por
ejemplo, en Los Angeles, para conseguir la reducción de los niveles de ozono y de monóxido de carbono a nivel del suelo que
establecen las normas de la Ley de Limpieza del Aire, sería
necesario reducir a la mitad las operaciones de vuelo del aeropuerto
internacional de Los Angeles para el año 2005
(Donoghue 1994). Las emisiones allí generadas serán controladas
a diario para mantener los límites de las emisiones totales
de compuestos orgánicos volátiles y de monóxido de carbono
por debajo de los valores totales permitidos. En Suecia se ha
gravado con un nuevo impuesto a todos los aviones que emitan
dióxido de carbono, debido a su incidencia potencial sobre el
calentamiento del planeta. En otros lugares, este tipo de normas
han originado la práctica eliminación total del desengrasado a
vapor por medio de disolventes clorados, como el tricloroetano,
por sus elevadas emisiones procedentes del desengrasado destilado
en abierto, por su potencial destructor de la capa de ozono
y por la toxicidad del 1,1,1-tricloroetano.
Quizá la normativa de más amplia implantación hasta la
fecha es la Norma Aeroespacial Nacional sobre Emisiones para
Contaminantes Atmosféricos Peligrosos (NESHAP) de 1995,
promulgada por la Agencia Norteamericana de Protección del
Medio Ambiente, en el ámbito de las Enmiendas a la Ley de
Limpieza del Aire de 1990. Según la norma, toda actividad
aeroespacial debe cumplir con la media alcanzada por las
12 mejores de cada 100 prácticas actuales de control vigentes en
los Estados Unidos, para así reducir la emisión de contaminantes
generada en los procesos con mayores índices de
emisión. La fecha límite de esta norma es septiembre de 1998.
Los procesos y materiales más afectados son la recogida manual
y la limpieza mediante lavado, los imprimadores y las capas
superficiales, el decapado de pinturas y los agentes enmascaradores
de fresado químico. La normativa permite la modificación
o el control de los procesos y obliga a las autoridades locales al cumplimiento de sus requisitos en cuanto a material, equipos,
prácticas y registros. La importancia de estas normas consiste en
la imposición de las mejores prácticas posibles sin apenas tener
en cuenta los costes para cada constructor aeroespacial. Como
se muestra en la Tabla 90.5, imponen un cambio total: utilización
de materiales de limpieza con disolventes con baja presión
de vapor, revestimientos que contengan pocos disolventes y
tecnología de equipos de aplicación. Se exceptúan los casos en
que la seguridad del personal o de los productos (por riesgo
de incendios, etc.) podría verse amenazada. En las Tablas 90.6
y 90.7, respectivamente, aparecen resúmenes de las prácticas
más habituales en materia de riesgos químicos y de control de
emisiones, consecuencia de las normativas ambientales sobre las
actividades de construcción y de mantenimiento en los Estados
Unidos. En su mayor parte, las normativas europeas no se
ocupan del tema de las emisiones atmosféricas tóxicas, aunque sí
de la eliminación de toxinas, como el cadmio, contenidas en
algunos productos, y de la gradual eliminación de los
compuestos destructores de la capa de ozono. En los Países
Bajos, por ejemplo, los operadores están obligados a justificar el
empleo de cadmio como elemento esencial para la seguridad en
vuelo.
CUESTIONES AMBIENTALES Y DE SALUD PUBLICA - I
Las industrias aeroespaciales se han visto notablemente afectadas
por el enorme incremento de las normativas en materia de medio
ambiente y de ruidos, que empezaron inicialmente a aplicarse en
Estados Unidos y en Europa a partir del decenio de 1970. La Ley
de Limpieza de las Aguas, la Ley de Limpieza del Aire y la Ley
de Recuperación y Conservación de los Recursos, en Estados
Unidos, y las Directivas correspondientes de la Unión Europea
han originado voluminosas normativas locales para cumplir con
los objetivos marcados en materia de calidad ambiental. Por lo
general, estas normativas fomentan la utilización de la mejor
tecnología existente, ya se trate de materiales o procesos nuevos, o
de equipos de control de los aviones en vuelo más bajo próximos
a aeropuertos. Además, hay asuntos de carácter universal, como
el calentamiento del planeta y la destrucción de la capa de ozono,
que están obligando a que se introduzcan cambios en las actividades
tradicionales: por ejemplo, la prohibición del uso de
productos químicos como los clorofluorocarburos, salvo en casos
excepcionales. La antigua legislación apenas afectó a la industria
aeroespacial hasta el decenio de 1980. El crecimiento constante
del sector y la concentración de actividades en las proximidades
de los aeropuertos y las áreas industrializadas hizo necesaria su
regulación. El sector experimentó una revolución en cuanto a
programas para el seguimiento y la gestión de emisiones tóxicas
lanzadas al medio ambiente en un intento de garantizar la seguridad.
El tratamiento de las aguas residuales procedentes de los
trabajos de acabado de metales y de mantenimiento de aeronaves
se convirtió en algo habitual en las grandes plantas. La segregación
de residuos peligrosos, así como su clasificación, declaración
y su posterior tratamiento antes de ser desechados se instituyeron
como prácticas habituales en sustitución de los rudimentarios
programas existentes. Los programas para la limpieza de vertederos
se convirtieron en asuntos económicos de primer orden
para muchas empresas ya que los costes aumentaron a muchos
millones en cada caso. A finales del decenio de 1980 y principios
del de 1990, las emisiones contaminantes a la atmósfera, que
constituían más del 80 % de las emisiones totales procedentes de
las empresas que construyen y operan con aviones, se convirtieron
en el centro de la atención legislativa. La Organización de
Aviación Civil Internacional (OACI) estableció normas relativas a
las emisiones de los motores en 1981 (OACI 1981).
domingo, 15 de septiembre de 2013
Efectos de los materiales compuestos sobre la salud - Gráfica 1
Tabla 90.3 • Consideraciones toxicológicas de los
principales componentes de las resinas
utilizadas en los materiales compuestos para
aplicaciones aeroespaciales.
sábado, 14 de septiembre de 2013
Efectos de los materiales compuestos sobre la salud
Los fabricantes aeronáuticos de los sectores civil y militar cada
vez dependen más de los materiales compuestos para la construcción
de componentes tanto internos como estructurales. Las
generaciones de materiales compuestos han ido integrándose
progresivamente en los procesos de construcción de todos los
sectores, sobre todo en el de la defensa, donde son especialmente
valorados por sus cualidades de escasa detectabilidad por parte de los radares. Este medio de fabricación que ha avanzado tan
rápidamente es representativo del problema del desplazamiento
de los esfuerzos en materia de salud pública por parte de la tecnología
de diseño. Los riesgos específicos e inherentes a los componentes
de lona o resina de los materiales compuestos antes de su
combinación y del curado de las resinas difieren de los riesgos
derivados de los materiales ya curados. Además, los materiales
parcialmente curados (preimpregnados) pueden conservar las
características peligrosas de los componentes de la resina durante
los diversos pasos que lleva la fabricación de una pieza de material
compuesto (AIA 1995). Las consideraciones toxicológicas de
las principales categorías de resinas se recogen en la Tabla 90.3.
El tipo y el grado de riesgo que suponen los materiales
compuestos depende básicamente del trabajo específico y del
grado de curado de la resina a medida que el material pasa de
ser una lona o resina húmeda a ser una pieza seca. La liberación
de componentes volátiles de la resina puede ser significativa
antes de (y durante) la reacción inicial de la resina y del agente
de curado, aunque también puede darse durante el procesado
de los materiales que pasen por más de un nivel de curado. La
liberación de estos componentes es mayor en condiciones de
temperatura elevada o en zonas de trabajo con ventilación deficiente,
y sus niveles abarcan desde meros indicios hasta moderados.
La exposición de la piel a los componentes de la resina en
el estado previo al curado suele ser un factor importante en el
riesgo total, por lo que debe tenerse en consideración.
Las emanaciones procedentes de productos de degradación
de las resinas puede tener lugar durante diversas operaciones de
mecanizado en las que se genera calor en las superficies del
material curado. Los productos de degradación aún no están
plenamente caracterizados, aunque tienden a variar su estructura
química en función de la temperatura y del tipo de
resina. Pueden generarse partículas al mecanizar materiales endurecidos o al cortar materiales preimpregnados que
contengan restos de materiales de resinas liberados al mover los
materiales. Cuando la ventilación aspirante del autoclave no es
capaz de eliminar del entorno de trabajo los gases producidos
por el secado en hornos, porque el diseño o el funcionamiento
son inadecuados, se produce un riesgo por exposición a esos
gases.
No debe olvidarse que los polvos procedentes de nuevos materiales
textiles que contienen fibra de vidrio, Kevlar, grafito o
revestimientos de boro/óxidos metálicos, se consideran unánimemente
capaces de producir reacciones fibrogénicas de nivel
ligero a moderado; hasta la fecha no ha podido caracterizarse su
potencia relativa. Además, la información sobre la contribución
relativa de polvos fibrogénicos de varias operaciones de mecanización
aún sigue investigándose. Las diversas actividades con
materiales compuestos y los riesgos asociados han sido caracterizados
(AIA 1995) y se recogen en la Tabla 90.4.
CONTROLES Y EFECTOS SOBRE LA SALUD - II
La concentración y las combinaciones de sustancias químicas
son también complejas y muy variables. En los trabajos atrasados
que se realizan fuera de la secuencia normal pueden utilizarse
materiales peligrosos y no contar con los necesarios
controles técnicos o con las medidas personales de protección
adecuadas. Las variaciones en las prácticas laborales de cada
persona y el tamaño y la configuración de las diferentes estructuras
de avión puede repercutir notablemente en la exposición a
situaciones de riesgo. Las variaciones en las exposiciones a disolventes
entre los trabajadores que efectúan tareas de limpieza en
los depósitos alares de combustible de un avión, han sobrepasado
dos órdenes de magnitud, debido en parte a los efectos del
tamaño corporal en el flujo del aire de dilución en espacios
extremadamente reducidos.
Las situaciones de riesgo potencial deben ser identificadas y
caracterizadas, y antes de que los materiales o los procesos
entren en la zona de trabajo o lleguen a ponerse en práctica
deben aplicarse los controles necesarios. Antes de empezar el
trabajo hay que elaborar, establecer y documentar unas normas
de obligado cumplimiento sobre utilización segura. Cuando la
información resulte incompleta, se asumirá el riesgo razonable
más alto y se tomarán las medidas de protección oportunas.
Deben realizarse con cierta frecuencia y regularidad estudios de
higiene industrial para garantizar que los controles son los
adecuados y que funcionan correctamente.
La dificultad para caracterizar los riesgos de exposición en los
puestos de trabajo de la industria de construcción aeroespacial
requiere una estrecha cooperación entre higienistas, expertos
clínicos, toxicólogos y epidemiólogos (véase la Tabla 90.2).
Es esencial que trabajadores y directivos estén bien informados.
Debe alentarse a los trabajadores para que informen de cualquier
síntoma, y formarse a los supervisores para que estén
atentos a cualquier señal o síntoma de exposición. El control
biológico de las exposiciones puede ser de gran ayuda para el
control del aire donde las exposiciones son muy variables o
donde la exposición cutánea es notable. El seguimiento biológico
puede utilizarse también para determinar si los controles son
efectivos en la reducción de la absorción de contaminantes a través de la piel por parte de los trabajadores. Deberá efectuarse
de manera rutinaria un análisis de los datos médicos por si revelaran
algún patrón de síntomas y molestias.
Pintar hangares, fuselajes y depósitos de combustible puede
suponer el concurso intensivo de numerosos sistemas generadores
de altos volúmenes de gases de escape, durante los trabajos
intensivos de pintura, sellado y limpieza. La exposición a sustancias
residuales y la incapacidad de estos sistemas para alejar de
los trabajadores los flujos de aire requieren por lo común el
empleo de aparatos adicionales de respiración. La ventilación
aspirante localizada es necesaria en los trabajos de pintura
pequeños, el tratamiento de metales y la limpieza con disolventes,
en los trabajos químicos en el laboratorio y la aplicación
de capas de algunos plásticos. La ventilación por dilución sólo es
adecuada en las zonas en las que el empleo de sustancias
químicas sea mínimo, o como una ayuda a la ventilación aspirante
localizada. Un intercambio de aire significativo durante el
invierno puede dar lugar a una excesiva sequedad en el aire
interior. Los sistemas de aspiración mal diseñados y que dirigen
un flujo excesivo de aire frío hacia las manos o la espalda de los
trabajadores (en áreas dedicadas al montaje de pequeñas piezas)
pueden empeorar los problemas de brazos, cuello y manos.
En las grandes y complejas zonas dedicadas a la construcción
aeronáutica debe prestarse atención a la correcta ubicación de
las entradas y salidas del sistema de ventilación para evitar que
arrastren contaminantes.
La construcción de precisión característica de los productos
de la industria aeroespacial requiere entornos de trabajo despejados,
organizados y bien controlados. Los contenedores, los
bidones y los depósitos que contienen sustancias químicas deben
llevar etiquetas que avisen de la peligrosidad potencial de sus
contenidos. La información relativa a primeros auxilios estará
disponible en todo momento y lugar. En las FTS o en cualquier
otro tipo de ficha similar deberá figurar también información
sobre respuestas antes emergencias y control de vertidos. Las
áreas donde los trabajos sean potencialmente peligrosos deberán
estar bien anunciadas mediante carteles y el acceso a las mismas
controlado y comprobado.
viernes, 13 de septiembre de 2013
CONTROLES Y EFECTOS SOBRE LA SALUD - I
Cada vez es mayor la demanda en el mercado para que la industria
aeroespacial reduzca el tiempo del flujo de desarrollo de
productos, aunque al mismo tiempo se impone la utilización de
materiales que cumplan criterios de rendimiento cada vez más
limitados y en ocasiones contradictorios. Es posible que la aceleración
en la producción y en las pruebas de los productos terminados
haga que el desarrollo de procesos y de materiales desplace
el desarrollo paralelo de tecnologías de salud ambiental. A lo que
puede llegarse es a contar con una serie de productos probados y
homologados, pero cuyos efectos sobre la salud y su impacto
ambiental son conocidos insuficientemente. Normativas como la
Ley de Control de Sustancias Tóxicas (TSCA) de los Estados
Unidos requiere: a) la comprobación de los nuevo materiales;
b) el desarrollo de análisis de laboratorio prudentes para pruebas
de investigación y desarrollo; c) la limitación de importaciones
y exportaciones de ciertas sustancias químicas, y d) el control de
los estudios sobre la seguridad, la salud y el medio ambiente, así
como los archivos de las propias empresas sobre cualquier efecto
de importancia sobre la salud debidos a exposición a sustancias
químicas.
El aumento de la utilización de fichas técnicas de seguridad
(FTS) ha facilitado a los profesionales de la salud la información
necesaria para controlar las exposiciones a las sustancias
químicas. Con todo, sólo existen fichas con datos toxicológicos
completos para unos pocos centenares de los miles de materiales
en uso, con el consiguiente reto para los toxicólogos y los higienistas
industriales. Debe emplearse en la medida de lo posible
una ventilación aspirante localizada y otros controles técnicos
para poder controlar la exposición, sobre todo cuando se trate
con productos químicos poco conocidos o con índices de contaminación
inadecuadamente determinados en su generación. Los
aparatos de respiración pueden pasar a un segundo plano si se
respaldan con un programa de gestión de la protección respiratoria
bien planificado y rigurosamente observado. Deben
elegirse aparatos de respiración y otros equipos de protección
personal que ofrezcan una adecuada y total protección, sin que
su utilización resulte incómoda para los trabajadores.
Ha de informarse de manera eficaz a todos los trabajadores
sobre los riesgos y su control antes de introducir cualquier
producto nuevo en la zona de trabajo. Puede hacerse mediante
presentaciones verbales, boletines, vídeos u otros medios de
comunicación. El método es importante para lograr el éxito al
introducir un producto químico nuevo en la zona de trabajo. En
las áreas dedicadas a la construcción aeroespacial es frecuente la
rotación de los trabajadores, de los materiales y de los procesos
de trabajo. La información sobre los riesgos debe entenderse,
por tanto, como un proceso continuo. Las comunicaciones por
escrito han demostrado su escasa eficacia en este sector si no se
cuenta con medios más dinámicos, como pueden ser las
reuniones por equipos o las presentaciones en vídeo.
Siempre se ha de estar preparado para responder a las
preguntas que puedan plantear los trabajadores. Los ambientes
muy complejos desde el punto de vista químico son característicos
de las plantas de construcción aeronáutica, especialmente
las zonas de montaje. Se requieren esfuerzos intensos, entusiastas
y bien planificados en materia de higiene industrial para
reconocer y caracterizar los riesgos asociados a la presencia
simultánea o correlativa de gran número de productos químicos,
muchos de los cuales no han sido sometidos a las pruebas
adecuadas para determinar si tienen efectos nocivos para la
salud. Los higienistas deben prestar atención a los contaminantes
liberados en forma física sobre los cuales no advierte el
proveedor y que, por tanto, no figuran en las FTS. Por ejemplo,
la aplicación y retirada constante de bandas de materiales
compuestos parcialmente curados puede liberar mezclas de
resina y disolvente en forma de aerosol que no se medirán
eficazmente con métodos de control de vapores.
Riesgos para la salud y la seguridad y métodos de control - III
Los principales riesgos relacionados con la construcción de
piezas plásticas fabricadas a base de materiales compuestos, se
deben a la exposición química a componentes de resinas sin
reaccionar y a disolventes, durante la extensión de capas en
mojado. Un motivo de especial preocupación es la utilización de
aminas aromáticas como reactivos en las resinas poliimídicas y
como endurecedores en sistemas a base de resinas epoxídicas.
Se sabe, o se sospecha, que la gran mayoría de algunos de estos
compuestos son cancerígenos para el ser humano y de otros se
tiene la sospecha. Tienen también otra serie de efectos tóxicos.
La naturaleza sumamente reactiva de estos sistemas de resinas,
sobre todo las epoxídicas, aumenta las sensibilidades cutánea
y respiratoria. El control de los riesgos durante las operaciones
de extendido de capas en mojado deberá contemplar la ventilación
local y la utilización generalizada de equipos protección
personal para evitar el contacto con la piel. Los trabajos de
extendido de capas en los que se empleen láminas previamente
impregnadas no suelen entrañar ningún riesgo de exposición a
partículas en la atmósfera, pero debe protegerse la piel. Una vez
curadas, estas piezas son relativamente inertes, y no entrañan los
riesgos de sus reactivos. El mecanizado convencional de piezas,
no obstante, puede provocar molestias e irritaciones debidas al
polvo y a los materiales compuestos utilizados como refuerzo
(grafito, fibra de vidrio, etc.). A menudo resulta necesaria la
ventilación local de los trabajos de mecanizado.
Entre los riesgos para la salud que entrañan los trabajos de
prueba están las radiaciones (rayos X o rayos gamma) producidas
en las inspecciones radiográficas y los ruidos generados en
las pruebas finales de productos. Los trabajos radiográficos
deberían incluir rigurosos programas de seguridad contra las
radiaciones, junto con la correspondiente formación, control de
las etiquetas de identificación y análisis periódicos. Las cámaras
de inspección radiográfica deben construirse con puertas
dotadas de dispositivos de enclavamiento, con luces de aviso
de funcionamiento, dispositivos de corte de emergencia y
barreras apropiadas. Las celdas o zonas destinadas a la realización
de pruebas de productos terminados, sobre todo en el caso
de los motores de turbina, deberían acondicionarse acústicamente.
Los niveles de ruido detectados en las consolas de control
deben controlarse para que no superen los 85 dBA. También
deberán adoptarse las medidas oportunas para evitar cualquier
acumulación de gases de escape y de vapores de combustibles o
disolventes en la zona de pruebas.
Además de los riesgos mencionados para actividades
concretas, existen otros, como la exposición a disolventes de
limpieza, pinturas, plomo y las actividades relacionadas con la
soldadura. Los disolventes para limpieza están presentes en
todas las actividades de construcción. Hoy día los disolventes a base de cloro y flúor se están sustituyendo por otros a base de
aguarrás, alcohol o hidrocarburos de una fracción del petróleo,
debido a la toxicidad de aquéllos y a sus efectos reductores de la
capa de ozono. Aunque el último goza de mayor aceptación
desde el punto de vista ambiental, es también peligroso por su
inflamabilidad. Deberá limitarse la cantidad presente en el lugar
de trabajo de cualquier disolvente inflamable o combustible y
utilizar siempre las contenidas en recipientes homologados que
cuenten con medidas adecuadas de protección y extinción de
fuegos. A veces se utiliza plomo como lubricante de troqueles
para los trabajos de forjado de las superficies aerodinámicas. En
tal caso, y debido a su toxicidad, deberá efectuarse un programa
de monitorización y control exhaustivo del plomo. Son numerosos
los tipos de soldadura convencional que se emplean en los
trabajos de construcción, en los que siempre es preciso evaluar
las emanaciones metálicas, la radiación ultravioleta y la exposición
al ozono. La necesidad de este tipo de controles dependerá
de los parámetros concretos de cada actividad y de los metales
que se utilicen.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Riesgos para la salud y la seguridad y métodos de control - II
Los trabajos de acabado metálico, el fresado químico y la
galvanización suponen la exposición a concentraciones de
ácidos, bases y electrolitos de los depósitos al aire libre. La
mayoría de los baños contienen elevadas concentraciones de
metales disueltos. Aunque la composición y las condiciones
operativas de los baños (concentración, temperatura, agitación,
dimensiones) son diferentes, casi todos ellos necesitarán algún
tipo de ventilación local para controlar los niveles de emanaciones,
gases y vapores en suspensión en la atmósfera. A efectos
de control, se utilizan diversos modelos de cubiertas laterales de
tipo ranurado. Las organizaciones de carácter técnico, como
la Conferencia Americana de Higienistas Industriales del
Gobierno (ACGIH) y el American National Standards Institute
(ANSI), disponen de diseños de ventilación y pautas de funcionamiento
para los diferentes tipos de baño. La naturaleza corrosiva
de estos baños obliga a utilizar protecciones tanto para la
piel como para los ojos (gafas contra salpicaduras, pantallas
faciales, guantes, mandiles, etc.) durante la realización de
trabajos en las proximidades de esos depósitos. Tambien deben
estar disponibles en todo momento para emergencias las duchas
y los dispositivos para lavados oculares.
La soldadura mediante haz de electrones y el taladrado
mediante láser también suponen un riesgo por radiación para
los trabajadores. La soldadura mediante haz de electrones
genera una radiación secundaria por rayos X (efecto bremsstrahlung).
Las cámaras de soldadura son, en cierto modo, un tubo
de rayos X inútil. Es decisivo que la cámara, o el material en el
que está construida, contenga algún tipo de protección que
reduzca la radiación a los niveles más bajos posibles. Suele
hacerse con protecciones de plomo. Han de realizarse periódicamente
estudios sobre la radiación. Los rayos láser entrañan
riesgos (térmicos) para la piel y los ojos; también existe riesgo
potencial por exposición a emanaciones metálicas producidas
por la evaporación de los metales base. Los trabajos con láser
que entrañan riesgo de radiación deben aislarse y confinarse, en
la medida de lo posible, a cámaras con dispositivos de enclavamiento.
Debe seguirse con todo rigor un programa completo.
La ventilación local es imprescindible siempre que se generen
emanaciones metálicas.
Riesgos para la salud y la seguridad y métodos de control - I
Los riesgos para la salud asociados a la construcción de motores
para aviación están básicamente relacionados con la toxicidad de
los materiales empleados y la potencial exposición a los mismos.
El aluminio, el hierro y el titanio no se consideran muy tóxicos;
el cromo, el níquel y el cobalto son más problemáticos. Ciertos
compuestos y estados de valencia de estos tres últimos metales
han demostrado sus cualidades cancerígenas tanto en animales
como en seres humanos. Sus formas metálicas son consideradas, por lo general, menos tóxicas que sus formas iónicas, que suelen
estar presentes en los baños para el acabado metálico y en los
pigmentos para pinturas.
Durante el mecanizado convencional, la mayoría de las
operaciones se efectúan con refrigerantes o fluidos de corte que
reducen al mínimo la generación de vapores y de polvo en
suspensión al aire. A excepción del esmerilado en seco, los
metales no suelen presentar riesgos por inhalación, aunque sí
resulta preocupante la inhalación de las emanaciones de los
refrigerantes. En las piezas de los motores de turbina se llevan a
cabo labores de esmerilado para suavizar los contornos y conseguir
las dimensiones definitivas de las superficies aerodinámicas;
para ello suelen utilizarse pequeños esmeriladores manuales.
Cuando el esmerilado se realiza en aleaciones de cromo, níquel
o cobalto, es preciso disponer de un sistema local de ventilación:
mesas de aspiración invertida y dispositivos de esmerilado autoventilados.
La dermatitis y los efectos del ruido son otros riesgos
asociados al mecanizado convencional. La piel de los trabajadores
entra en contacto, en varios niveles, con los refrigerantes y
con los fluidos de corte durante los trabajos de reparación,
inspección y retirada de piezas. En algunos casos, si el contacto
cutáneo se repite origina diversas formas de dermatitis, que por
lo general se reducirán al utilizar guantes, cremas protectoras
y al mantener unos hábitos higiénicos adecuados. A menudo
también hay unos niveles de ruido elevados durante los trabajos
de mecanizado aleaciones de paredes delgadas y alta resistencia,
debido al rechinado de las herramientas y a las vibraciones de
las piezas. Todo ello puede controlarse hasta cierto punto
empleando herramientas de mayor rigidez, insonorizando los
materiales, modificando los parámetros de las máquinas y
manteniendo a punto las herramientas. De lo contrario,
será preciso el empleo de equipos de protección personal (p. ej.:
auriculares, tapones para los oídos).
Los riesgos para la seguridad asociados a los trabajos de
mecanizado convencional comportan posibles lesiones físicas
debidas a los movimientos realizados en el punto de actividad,
el ajuste y la transmisión motriz. El control se consigue por
métodos como las defensas fijas, dispositivos de enclavamiento
con mecanismos de cierre en las puertas de acceso, las cortinas
de luz, las alfombrillas de contacto y mediante la formación y
sensibilización del personal. Cuando se realicen operaciones de
mecanización, la protección ocular deberá ser permanente para
evitar las posibles lesiones producidas por partículas y esquirlas
proyectadas al aire, así como por posibles salpicaduras de fluidos
refrigerantes y disolventes.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Inspección y pruebas
Para asegurar la fiabilidad de los motores de aviación se llevan a
cabo muchos procedimientos de inspección, prueba y control de
calidad, durante su construcción y una vez acabado el producto.
Entre los métodos habituales de inspección no agresiva cabe
destacar el radiográfico, el ultrasónico, el de partículas magnéticas
y el de penetración fluorescente. Se utilizan para detectar
grietas o fisuras en el interior de las piezas. Una vez ensamblados,
los motores se someten a pruebas por lo común en células instrumentales
de prueba para su posterior entrega al cliente.
Actividades de construcción
En la construcción de motores para aviación intervienen prácticamente
todas las actividades relacionadas con la metalurgia y la
mecanización, entre ellas: forja en caliente (discos de compresor,
superficies aerodinámicas); fundición (componentes estructurales,
bastidores de motor); esmerilado; mandrinado; torneado; taladrado;
fresado; cizallado; serrado; fileteado; soldadura normal;
soldadura de latón; etc. Entre los procesos asociados cabe
destacar: acabado de metales (anodización, cromado, etc.); galvanizado;
tratamiento calórico y pulverización térmica (llama,
plasma). La resistencia y gran dureza de las aleaciones
empleadas, junto con sus complejas formas y sus holguras de
precisión, requieren un mecanizado más difícil y riguroso que el
propio de otros sectores industriales.
Algunos de los procesos metalúrgicos más exclusivos de este
sector son los fresados químico y electroquímico, la mecanización por descargas eléctricas, el taladrado mediante láser y la soldadura
por haz de electrones. Los fresados químico y electroquímico
suponen la retirada de metal de grandes superficies de forma que
se mantenga o se cree un contorno. Las piezas, dependiendo de
su aleación específica, se sumergen en baños controlados de altas
concentraciones ácidas, cáusticas o electrolíticas. El metal se
retira por la acción química o electroquímica. El fresado químico
se emplea a menudo tras el forjado de las superficies aerodinámicas
para conseguir el grosor especificado, manteniendo un
contorno concreto.
El mecanizado por descargas eléctricas y el taladrado mediante láser se
emplean habitualmente para practicar orificios de pequeño
diámetro o dar contornos intrincados a los metales duros. En los
componentes de las cámaras de combustión y de las turbinas es
donde más se utilizan esos orificios, a efectos de refrigeración.
La retirada del metal se lleva a cabo mediante la acción termomecánica
de alta frecuencia producida por descargas de chispa
eléctrica. El proceso se realiza en un baño de aceite mineral
dieléctrico. El electrodo actúa a modo de imagen inversa del
corte deseado.
La soldadura por haz de electrones se utiliza para la unión de piezas
donde se requiere una soldadura de penetración profunda, en
geometrías de difícil acceso. La soldadura se genera dirigiendo
un haz de electrones acelerado al interior de una cámara de
vacío. La energía cinética generada por los electrones al golpear
sobre la pieza de trabajo, se transforma en calor para efectuar la
soldadura.
En la fabricación de materiales plásticos compuestos o bien se aplican
técnicas de acumulación “en mojado”, o se utilizan tejidos
previamente impregnados. Con la acumulación en mojado, la
mezcla viscosa de resinas sin curar se extiende sobre el molde de
la herramienta bien mediante pulverización o mediante el
empleo de brochas. El material de refuerzo por fibras se aplica
manualmente a la resina, añadiendo más resina para dar uniformidad
y adaptarse al contorno de la herramienta. Una vez finalizada
la aplicación se somete a la presión y temperatura de un
autoclave. Los materiales impregnados previamente son láminas
semirrígidas, listas para utilizar y parcialmente curadas de materiales
compuestos a base de resina y fibra. El material se corta a
la medida, se moldea a mano según el contorno y la forma de la
herramienta y se cura posteriormente en un autoclave. Las
piezas curadas se mecanizan de manera convencional y se
instalan en el motor.
martes, 10 de septiembre de 2013
Materiales de construcción
Los motores de aviación están construidos fundamentalmente de
componentes metálicos, aunque en los últimos años se han incorporado
materiales plásticos compuestos en la fabricación de
determinadas piezas. Para las partes donde es decisivo que
confluyan la resistencia y la ligereza (componentes estructurales,
secciones de compresor, bastidores de motor), se emplean diversas
aleaciones de aluminio y titanio. Las aleaciones de cromo, níquel
y cobalto se emplean donde se requiere una resistencia a la corrosión
y a las altas temperaturas (cámara de combustión y secciones
de turbina). En las partes intermedias se emplean numerosas
aleaciones de acero.
Dado que la minimización del peso de una aeronave es un
factor decisivo para reducir los costes de los ciclos operativos
(maximización de la carga de pago y minimización del consumo
de combustible), han empezado a incorporarse nuevos materiales
compuestos como sustitutos ligeros de aluminio, titanio y
ciertas aleaciones de acero en zonas estructurales y conductos
donde no se produce la exposición a elevadas temperaturas.
Básicamente, estos materiales compuestos están hechos de poliimida,
epoxi y otros sistemas a base de resinas, reforzados
mediante fibras de grafito o fibra de vidrio entretejida.
CONSTRUCCION DE MOTORES DE AVIACION
La construcción de motores de aviación, tanto de pistón como de
turbina, exige la transformación de las materias primas en
máquinas de una fiabilidad y precisión extremas. La combinación
del transporte aéreo y de unos entornos operativos sometidos a
enormes tensiones requiere la utilización de una amplia gama de
materiales muy resistentes. Se utilizan métodos de construcción
tanto convencionales como exclusivos.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Controles de procedimiento
Los controles de procedimiento se utilizan cuando los controles
técnicos y los equipos de protección personal no resultan prácticos
ni eficaces. Es el menos utilizado de los métodos de protección,
aunque es eficaz si se emplea correctamente. En este tipo
de control la superficie de trabajo se considera como un área
restringida, a la que tiene acceso únicamente el personal necesario
durante unos procesos de mantenimiento concretos. La protección contra caídas se consigue mediante procedimientos
escritos sumamente estrictos que cubren la identificación de la
exposición al riesgo, la comunicación y las acciones individuales.
Se trata de procedimientos que mitigan la exposición de la mejor
manera posible en circunstancias muy concretas. Deben ser localmente
específicos y abordar cada riesgo concreto. Raramente se
utilizan para el trabajo sobre plataformas, ni en la fase de construcción
ni en la de mantenimiento, aunque sí se utilizan
en trabajos de mantenimiento efectuados sobre las superficies
del avión.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Equipos de protección personal (EPP) - Gráficas 2
Figura 90.4 • Zonas de protección contra caídas del
sistema de desconexión rápida sobre el ala
de un Boeing 747.
sábado, 7 de septiembre de 2013
Equipos de protección personal (EPP) - Gráficas 1
Andamio de motor, con protección frente a
caídas, para trabajadores especialistas en
motores de avión.
Figura 90.3 • Sistema de desconexión rápida sobre el ala de un Boeing 747.
Figura 90.3 • Sistema de desconexión rápida sobre el ala de un Boeing 747.
Equipos de protección personal (EPP)
Los EPP contra caídas constan de un arnés de cuerpo entero con
un cabo enganchado a un cable salvavidas del barandillado o a
cualquier otro tipo de anclaje adecuado. Se trata de sistemas utilizados
habitualmente para frenar la caída, aunque pueden
emplearse también con sistemas de sujeción contra las caídas.
Los sistemas de amortiguación de caídas se utilizan sobre todo
al trabajar sobre plataformas en las cuales los controles técnicos
resultan ineficaces, generalmente por las propias limitaciones del
proceso de trabajo. También se utilizan para trabajar sobre las
superficies del avión, debido a las dificultades logísticas
asociadas a los controles técnicos. Los aspectos más problemáticos
de los sistemas de amortiguación de caídas y del trabajo
sobre las superficies del avión son la distancia de caída con
respecto a la movilidad del personal y el peso añadido a la
estructura del avión para sostener el sistema. La cuestión del
peso puede eliminarse si el sistema se diseña de manera que se
ancle a algún lugar de la instalación en torno a la superficie del
avión, en vez de a la propia estructura del aparato; no obstante,
también esto supone una limitación a la capacidad protectora
contra las caídas en la ubicación de la propia instalación. En la
Figura 90.2 se muestra un andamio portátil utilizado como
sistema de amortiguamiento de caídas. Los sistemas de este tipo
se emplean en tareas de mantenimiento más que en las de construcción
(aunque se usan en ciertos momentos de la fase de construcción).
Un sistema de sujeción contra caídas está diseñado de manera
que el personal no pueda caer por el borde de una superficie.
Son sistemas muy parecidos a los de amortiguación, ya que
todos los componentes son los mismos; ahora bien, los de sujeción
limitan la libertad de movimientos de la persona, que no
puede llegar lo suficientemente cerca del borde de la superficie
como para caerse. De los sistemas de protección personal, los de
sujeción son los preferidos tanto para trabajos de mantenimiento
como de construcción, ya que evitan cualquier lesión por las
caídas y no precisan de labores de rescate. Su uso no está extendido
ni en el trabajo sobre plataformas ni sobre las superficies
del avión, debido a las dificultades que entraña el diseño de
sistemas que permitan la libertad de movimientos que los trabajadores
necesitan para desarrollar su tarea, a la vez que su
acceso al borde de la superficie queda restringido. Son sistemas
que reducen el problema del peso y de la eficacia al trabajar
sobre las superficies del avión, ya que no requieren la resistencia
necesaria en los de amortiguamiento. En el momento de
imprimir esta publicación, sólo existe un tipo de avión
(el Boeing 747) que disponga de un sistema de sujeción contra
caídas incorporado a su estructura (véanse las Figuras 90.3
y 90.4).
Hay un cable salvavidas horizontal enganchado a unos ajustes
permanentes de la superficie alar, creando así seis zonas de
protección. Los trabajadores conectan un cabo de 1,5 m a unas
anillas en forma de “D” o a las extensiones de cincha que corren
a todo lo largo del cable salvavidas, desde la zona 1 hasta la zona
4, y que son fijas en las zonas 5 y 6. El sistema permite acceder
solamente al borde del ala, evitando así la posibilidad de caer
desde la superficie de la misma.
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