domingo, 26 de octubre de 2014

Riesgos y precauciones - I

Madera

Hay muchas maderas peligrosas; sobre todo las tropicales. Las reacciones más frecuentes son las alergias y la irritación a causa de la savia, del polvo de madera o de la misma madera, además de conjuntivitis, alergias respiratorias, neumonía por hipersensibilidad y otras reacciones tóxicas. La inhalación de polvo de maderas duras está relacionada con un tipo de cáncer nasal y de los senos nasales (adenocarcinoma). Véase el capítulo Industria de la madera. Algunas de las medidas preventivas: evitar el uso de maderas que produzcan sensibilización por parte de individuos con antecedentes de alergia y en objetos cuyo uso implique el contacto frecuente con personas; y controlar los niveles de polvo mediante ventilación por extracción localizada o aparatos respiradores. Cuando se trabaja con maderas susceptibles de causar alergias o irritaciones de la piel deben usarse guantes o cremas de protectoras. Al finalizar el trabajo deben lavarse bien las manos. 
Maderas contrachapadas y tableros de conglomerado 
La madera contrachapada y tableros de aglomerado (p. ej.: los tableros de partículas) están hechos con láminas finas de madera engomada o con astillas y polvo de madera, mezcladas con colas de ureaformaldehído o de fenolformaldehído. Tales materiales pueden emitir formaldehído sin reaccionar durante varios años después de su fabricación, sobre todo los tableros de aglomerado. El calentamiento y tratamiento con máquinas de este tipo de materiales puede provocar la descomposición de las colas, liberando formaldehídos que producen irritación de la piel, ojos
y vías respiratorias, además de ser fuerte agente sensibilizador y posible carcinógeno para los humanos. Como medidas preventivas se recomienda emplear materiales que contengan bajos niveles de formaldehído, evitar el almacenamiento de grandes cantidades de contrachapados y aglomerados en el taller, y utilizar recolectores de polvo en las máquinas con extracción al exterior. 
Conservantes de la madera y otros tratamientos 
Las maderas suelen tratarse con productos plaguicidas y conservantes en alguna de las fases de su tala, transformación o transporte. El pentaclorofenol y sus sales, la creosota y el arseniato cromado de cobre, son sustancias cuya venta está prohibida en Estados Unidos como conservantes de la madera, debido a sus posibles daños al aparato reproductor y efectos cancerígenos. Aún así, estos productos pueden encontrarse en maderas viejas, y, por otra parte, el arseniato de cobre cromado está autorizado como tratamiento comercial (por ejemplo, en la madera “verde”, en las instalaciones de patios de recreo, etc.). En el tratamiento de maderas también se utilizan otros productos químicos, como los ignífugos y los blanqueadores. Como medidas de prevención hay que evitar la manipulación de maderas tratadas con pentaclorofenol o creosota, y utilizar ventilación por extracción localizada o aparatos respiradores con filtros eficaces para trabajar con maderas tratadas con arsenato de cobre cromado. Por último, no deben quemarse maderas tratadas con creosota, pentaclorofenol o arsenato de cobre cromado.

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