Madera
Hay muchas maderas peligrosas; sobre todo las tropicales. Las reacciones más frecuentes son las alergias y la irritación a causa de la savia, del polvo de madera o de la misma madera, además de conjuntivitis, alergias respiratorias, neumonía por hipersensibilidad y otras reacciones tóxicas. La inhalación de polvo de maderas duras está relacionada con un tipo de cáncer nasal y de los senos nasales (adenocarcinoma). Véase el capítulo Industria de la madera. Algunas de las medidas preventivas: evitar el uso de maderas que produzcan sensibilización por parte de individuos con antecedentes de alergia y en objetos cuyo uso implique el contacto frecuente con personas; y controlar los niveles de polvo mediante ventilación por extracción localizada o aparatos respiradores. Cuando se trabaja con maderas susceptibles de causar alergias o irritaciones de la piel deben usarse guantes o cremas de protectoras. Al finalizar el trabajo deben lavarse bien las manos.
Maderas contrachapadas y tableros de conglomerado
La madera contrachapada y tableros de aglomerado (p. ej.: los
tableros de partículas) están hechos con láminas finas de madera
engomada o con astillas y polvo de madera, mezcladas con colas
de ureaformaldehído o de fenolformaldehído. Tales materiales
pueden emitir formaldehído sin reaccionar durante varios años
después de su fabricación, sobre todo los tableros de aglomerado.
El calentamiento y tratamiento con máquinas de este tipo de
materiales puede provocar la descomposición de las colas, liberando
formaldehídos que producen irritación de la piel, ojos
y vías respiratorias, además de ser fuerte agente sensibilizador y
posible carcinógeno para los humanos.
Como medidas preventivas se recomienda emplear materiales
que contengan bajos niveles de formaldehído, evitar el almacenamiento
de grandes cantidades de contrachapados y aglomerados
en el taller, y utilizar recolectores de polvo en las máquinas
con extracción al exterior.
Conservantes de la madera y otros tratamientos
Las maderas suelen tratarse con productos plaguicidas y conservantes
en alguna de las fases de su tala, transformación o transporte.
El pentaclorofenol y sus sales, la creosota y el arseniato
cromado de cobre, son sustancias cuya venta está prohibida en
Estados Unidos como conservantes de la madera, debido a sus
posibles daños al aparato reproductor y efectos cancerígenos.
Aún así, estos productos pueden encontrarse en maderas viejas, y,
por otra parte, el arseniato de cobre cromado está autorizado
como tratamiento comercial (por ejemplo, en la madera “verde”,
en las instalaciones de patios de recreo, etc.). En el tratamiento de
maderas también se utilizan otros productos químicos, como los
ignífugos y los blanqueadores.
Como medidas de prevención hay que evitar la manipulación
de maderas tratadas con pentaclorofenol o creosota, y utilizar
ventilación por extracción localizada o aparatos respiradores
con filtros eficaces para trabajar con maderas tratadas con arsenato
de cobre cromado. Por último, no deben quemarse
maderas tratadas con creosota, pentaclorofenol o arsenato de
cobre cromado.
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